Murió una chica al bajar de un micro trucho 30 DE JUNIO DE 2000.
Yamila apuró el desayunó, saludó a su mamá y se fue corriendo a la parada del colectivo. Calculó que el 500 ya había pasado y decidió tomarse un colectivo trucho porque si no llegaría tarde: el colegio queda a unos cinco kilómetros de su casa y debía estar a las 7.30. Cuando quiso bajar, en el centro de Florencio Varela, su mochila —al parecer— se enganchó con la puerta del vehículo y éste la habría arrastrado unos cien metros para luego arrollarla.
Tras el accidente, el chofer se presentó en la comisaría y quedó detenido, acusado de "homicidio culposo". Yamila tenía 15 años.
Ocurrió minutos antes de las 7.30, cuando Yamila Morán quiso bajar en la esquina de la avenida San Martín y Contreras para ir al colegio Sagrado Corazón, ubicado a dos cuadras de allí. Según algunos comerciantes de la zona consultados por Clarín, la adolescente habría quedado enganchada del colectivo por la espalda.
"La arrastró como cien metros", dijo Es tela, una de las tantas personas que ayer se juntaron en la esquina donde ocurrió el hecho. La trasladaron al hospital Mi Pueblo, pero murió en la ambulancia.
El hecho se produjo a una semana de la muerte de una nena de seis años en Virreyes, partido de San Fernando, en un caso similar.
Daniel Armendáriz, subsecretario de Coordinación Vial de Florencio Varela, reveló que "actualmente hay unos 200 micros truchos circulando por el partido".
Ayer al mediodía, el colectivo del accidente estaba estacionado con los neumáticos gastados, el parabrisas averiado y sin ningún cartel identificatorio.
Fuentes judiciales dijeron que el caso quedó caratulado como "homicidio culposo". En el colegio el clima se había convulsionado. Las autoridades del Sagrado Corazón dispusieron para hoy un asueto. Yamila cursaba el 1er año del Polimodal y era una chica más bien introvertida.
"Quería ser veterinaria; le encantaban los animales y siempre dormía con su gatito", dijo su única hermana, Deborah, con la voz quebrada por el llanto.
"Era superaplicada. Le encantaba estudiar y odiaba faltar al colegio o llegar tarde. Seguro que fue por eso que se tomó el (micro) trucho", completó en la puerta de la comisaría.
http://www.clarin.com/diario/2000/06/30/s-04901.htm
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